viernes, 2 de marzo de 2012

Anoche soñé contigo...

Pensamiento escrito por Aldo Luna.


"Anoche soñé contigo, eras tímida, tus ojos largos y verdeazules no me dejaban de llamar. Soñé contigo como se sueña de día, la noche nos presenció. Soñé que te tenía y que nos queríamos -no sé cómo-. Pensé en decirte que te quería, pero no quería; pensé en preguntarte si eras de verdad, pero entonces pensé: ¿Para qué? Si es cierto bastaría con disfrutarlo, so no lo es, soñar no me haría daño. Anoche te miré y me miraste, estoy seguro de que te vi posando tu mirada en mi sonrisa (que en ese entonces era tuya). Anoche soñé que me querías. Hoy no quiero despertar."


Feliz viernes.

El Ojo de Noche


miércoles, 29 de febrero de 2012

Vampiros de-mentes

Ensayo escrito por Daniel Anaya López.




Vampiros de-mentes.


Tenemos qué hacer contacto.
Muy pocos lo logran, esos somos nosotros. Y claro, hemos existido desde siempre, como suele pensarse.
¿Tienes idea de lo que estoy hablando? Bueno, pues ya veremos si la tendrás; tú mismo me lo dirás, pues posiblemente seas uno de nosotros. Esto no es un reclutamiento, no pretendemos realizar una revolución, pues, como dije, ésta ha existido desde siempre; desde un inicio ha estado ahí, ardiendo, viviendo, rugiendo ferozmente. Ponte cómodo, relaja tu mente  y déjame explicarme un poco mejor…

            Hay algo a lo que los humanos se refieren con el termino de “vampiro”; aquel ser que se alimenta de la sangre de personas inocentes y que pertenece al mal. Yo no sé si exista una cosa semejante, pero estoy seguro que hay algo que da todavía más miedo y que es tan real como un virus; así es, son ellos, los seres humanos.
Desde su creación, la naturaleza diseñó algo tan maravilloso, poderoso, y al mismo tiempo peligroso, que por ende tenía que hacerle contrapeso de algún modo. ¿Te imaginas qué sucedería si los humanos estuviesen solos en este mundo? Ya habrás escuchado el termino que ellos mismos han inventado para ese panorama: Infierno. No es necesario que te haga utilizar uno de sus propios aparatos de información ahora mismo para que te des cuenta. En cualquier día, a cualquier hora, las noticias emiten imágenes tan horribles y desesperantes que harían enloquecer a cualquier otro ser vivo con un poco de consciencia. Es escalofriante. Inventan armas para autodestruirse, se golpean, se dañan, lo disfrutan… y lo ven por televisión; lo recrean como entretenimiento, ¿no es así?. No me dejarás mentir, tú los conoces mejor.
            Pues bien, la naturaleza misma debió hacer algo para contrarrestar tanto poder autodestructivo; y entonces fue que nos creó a nosotros. Fuimos el único animal dotado de consciencia. Ellos tienen sentimientos, sí, pero son instintivos, por lo que el sufrimiento ajeno no les motiva a detenerse, y, sin nuestra lucha, ellos ya hubieran terminado con el planeta, con los demás seres vivos, y con nosotros, por supuesto. Así, fuimos creados como una vacuna ante un virus. Nacimos a partir de ellos, tenemos los mismos genes, células, cuerpo, capacidad; lo único diferente es la consciencia. Uno de nuestros miembros más conocidos fue Da Vinci, quien aún para su época fue un ser muy adelantado, brillante. Otro más fue Einstein, quien pudo ser testigo de uno de los más atroces eventos perpetuado por estas bestias; y claro que él no escondía su asco hacia semejante raza, pero ellos nunca lo notan. Ellos nunca piensan.
            Nosotros hemos sufrido y muerto a la par por las acciones e ideas de los seres humanos, hemos estado al frente de revoluciones, de ideologías, de comunidades… Somos como un “kamikaze” del lado de la razón, de lo justo, pues llegamos al centro de la sociedad, a un lugar profundo dentro del pensamiento humano y dejamos nuestros huevecillos, nuestras ideas que cambiarán en un momento dado su forma de actuar. Eso es, nuestro huevecillos, nuestras ideas, están inmersas en el arte, en la ciencia, en nuestras palabras. Y es por eso que no necesito pedirte que te nos unas; pues, si eres uno de nosotros, tú ya lo habrás descubierto en el fondo desde hace mucho tiempo. Nadie nos dice si pertenecemos o no, simplemente nos damos cuenta. No somos parte de la masa, y es por eso que nos sentimos incomprendidos, rechazados y odiados, pero estamos aquí por un fin y no puede alguien tener una dicha más grande. Lo único que debemos hacer es esparcir nuestras ideas para hacernos presentes y para que nuestros demás miembros se identifiquen, que sepan que no están solos. Mira a tu alrededor, pues aunque dieras esto a un ser humano y lo obligases a leer, ellos nunca lo entenderían. ¿con cuántos de ellos convives a diario? ¿Se preocupan a caso de algo? Pero ahora lo sabes, y si conoces a alguien con pensamiento y sentimientos, pasa la voz, contágialo de inconformidad, pues nos haremos escuchar. No tengas miedo, somos muchos, muchos más…


+