sábado, 25 de febrero de 2012

Criticando y pensando al amor (tanteando terreno)


Ensayo escrito por Daniela Díaz Blancarte.



Qué insolentes somos los que nos enamoramos. Creemos saber todo sobre el amor y comenzamos a escribir poemas tan determinantemente opresores que olvidamos que el amor tiene las caras que seamos capaces de encontrarle. Pretendemos quitarle al amor ese dinamismo y e índole multifacética con metaforizaciones que en vez de abrir, cierran puertas.
            En definitiva cerramos puertas con palabras que pretenden formar un solo y único camino. Creamos propias interpretaciones sobre el amor y en general lo que vemos en el mundo. Pensamos que nadie nos entiende, que nadie puede amar como nosotros porque o no tiene la capacidad o simplemente no conoce el amor. Al creer conocerlo todo sobre este sentimiento, nos cerramos al conocimiento de nuevas y diversas formas de experimentarlo que son igual de hermosas que las que describimos en nuestros versos, en nuestras canciones. El pensar que si no rima o no usa figuras poéticas, no describe al amor, es un candado más en las puertas inagotables que nos esperan si tan solo estuviéramos dispuestos a abrirlas y a explorarlas tal y como vienen.
Creamos nuestros versos pensando que sólo nosotros describimos al amor tal y como es. Queremos ser escuchados, leídos y admirados por quien sea que nos lea; esperando que una vez terminados nuestros sonetos, no haya necesidad de buscar más palabras para el amor. Pero lo que olvidamos es que el amor no es necesariamente de una misma y única manera, y que la poesía es un recurso poderoso pero no el único para hablarle al mundo sobre este sentimiento. Al pretender describirlo de una sola forma, estamos categorizando al amor, lo privamos de su infinidad de colores y lo reducimos al rojo; sólo al rojo.
            El amor lleva un pedazo de eternidad bajo el brazo mientras se jacta de ser efímero. Pareciera que este sentimiento que no conoce nacionalidades ni edades, es tan pretencioso como los que dicen saber todo sobre él. Qué ciego el que niegue que todas nuestras creaciones lleven un pedazo de nosotros impregnado en su esencia. Si el amor no es creación nuestra, sí influye mayoritariamente en las creaciones humanas arrobadas por este sentimiento. Por tanto, se puede decir que en teoría, el amor juega un papel dialéctico en la historia del ser porque es motor de un sin fin de creaciones del último.
            Digo en teoría porque muchas veces no es así. El ya mencionado encasillamiento del amor, no le permite ejercer esa labor dialéctica que le amerito. El amor se expresa desde una simple mirada, un aroma, un sonido, una caricia, hasta formas que nuestra mente ni siquiera ha podido concebir todavía. Formas que nuestra mente no necesita concebir antes que vivir. Dirían muchos que están hartos de los poetas, que escriben siempre diferentes versiones de la misma idea, que viven tejiendo palabras que esconden la nada. Yo difiero. Los poetas son impulso en gran medida a esta capacidad creadora que se alimenta con el amor. Sus palabras inspiran e instruyen de alguna forma a quienes exploran este sentimiento. El error radica en quienes endiosan y se cierran a una única forma de pintar al amor. Enamorémonos de los poetas y de quienes nos lleven al amor sin importar el medio. Ignoremos estándares y llenémonos de posibilidad. En el mundo reside inquietante la posibilidad; el transcurrir espontáneo que reta a ideales únicos si se mira con los lentes adecuados.
            Lo interesante de todo esto es que a pesar de los recursos intelectuales que hemos construido para ordenar el mundo, siempre será un reto asimilar a la luz del mero entendimiento aquellas preguntas, dilemas y sentimientos que nos invaden en determinados momentos de nuestro viaje. Recordemos que el conocimiento es nuestro recurso más valioso, pero a fin de cuentas únicamente un recurso. Las ideas que llegan a nuestra mente encuentran equilibrio al contraponerse con las emociones sin aparente explicación coherente.  Mi insolencia a flor de piel al escribir estos versos es un producto más de este motor que llamamos amor. Quizá me equivoque. Quizá no. Pero a fin de cuentas ¿quién lo sabe en realidad? Yo sólo soy espíritu e inteligencia reunidos para consolidar una idea circundante en un tiempo determinado de la valiosa existencia de mi nombre.
Daniela Díaz Blancarte.

jueves, 23 de febrero de 2012

Quiero volver a salir contigo y no sabes lo mucho que te quiero.

Escrito cortesía de Francisco Javier Rosado Hernández.
El 19 de febrero de 2012.
México, D.F.


Quiero volver a salir contigo y no sabes lo mucho que te quiero.
Quiero salir contigo y repetir la fuerza de las mareas en tus ojos, ondear  tus pestañas acompañada de una sonrisa,  encharcar mis lágrimas con las tuyas y unirlas , acariciar tu cara, sin sentir, sin oír y sin ver que estas allí que estas sonriendo , quiero salir contigo, en todo cuando todo se halla en un vacío , nosotros permaneceremos un recuerdo del uno del otro, quiero salir contigo como el viento que zurrara a los árboles y yo te susurro a ti con voz tenue, no hace falta gritar, quiero salir contigo muévete conmigo a través del viento y los árboles convierte en agua dulce en medio del océano, saborear el fuego que nos atrape en sus llamas y congelar el tiempo, quiero salir contigo y unirme entre corazón y mente para estar unidos , por que cuando te quiero sólo existo en la eternidad. ¿Cuántos te quiero dices en toda tu vida?, ¿Recuerdas alguno en especial? , hay miles y millones de "te quiero", cada uno de ellos para una persona distinta, para tus padre, para tus hermanos, los abuelos, tu pareja y tus amigos, toda aquella gente que te formó, ellos te hicieron como eres ahora, por eso un "te quiero" resume todo en la vida, todo el calor que he recibido ,todo ese cariño, un abrazo, un beso, una mirada, allí esta ese "te quiero" más sincero, por eso cada día sonríe, cada vez que recuerdes, sonríe, porque es tu pasado y si ahora tu eres feliz  o intentas serlo , sé que llevas muchos años viviendo y no las hecho tan mal, de verdad sonríe, te quiero pero aún te quiero diferente al resto, es igual si un te quiero es pequeño o grande, el sentimiento es el mismo y nunca cambia y se transforma, tiene el mismo significado, pero aún así es diferente.

domingo, 19 de febrero de 2012

Con tinta en la sangre...

Comenzamos con las publicaciones!!!! Estas fotografías fueron tomadas por Federica Porcu para su taller de creación literaria y ahora las comparte con nosotros para el blog. - El arte implica sentimientos fuertes, ¿os queda alguna duda? - .